Mostrar una buena cara al tiempo aunque te encuentres en una tormenta no es nada fácil y menos si te encuentras en el peor de los escenarios. Viví varios meses así derivado a la emergencia sanitaria actual en la que vivimos, tuve noches en las cuales tenía que tomar la mano de mis pacientes y verlos morir sin importar mi estado mental y emocional en el que me encontraba, el desgaste físico por el uso de todo el equipo de protección, el cual implica ponerse 2 uniformes uno de tela y otro de desechable, overol, bata, 2 pares de botas, 3 pares de guantes, gafas, mascarilla, gorro, sumándole la ansiedad de no poder ir al baño o no tomar agua por 11 horas, llegaba a casa y regresaba a mis actividades cotidianas, viviendo varios duelos y escuchaba decir de las personas “échale ganas”, “pues ya estás acostumbrado”, incluso un “para eso estudiaste”.

Me hundí en un abismo emocional hasta llegar a no encontrarle sentido a lo que hacía y por qué lo hacía, necesitaba apoyo. No era nada normal en mí llorar por ratos, dormir todo el día y dejar de hacer lo que me causaba algún tipo de alegría. El dormir era tener una pesadilla segura, decidí buscar ayuda ya que sabía que habían cambios en mí, sabía que aún hay personas que te dan la mano, pero me daba miedo, tuve que aceptar que no me encontraba bien y decidí buscar ayuda. Afortunadamente encontré el programa Coaches por México, el cual desde que tuve el contacto con ellos siempre fueron muy atentos y sobre todo muy humanos, me enseñaron a reencontrarme conmigo mismo, a cerrar ciclos que aún tenia pendientes, a encontrar un rayo de sol en medio de la tormenta, a encontrar alternativas para poder seguir adelante, agradezco infinitamente que haya gente como Lety y Mariano, gracias a ellos por ayudarme a seguir adelante ante esta batalla contra el covid, ayudarme a encontrar nuevamente mi camino y por entenderme en estos momentos difíciles, hoy me siento tranquilo, me siento libre, aunque aún no termina la batalla y el escenario en el que me encuentro es devastador, doy todo lo que está en mis manos.  Terminando la tormenta sale el sol, seguiremos en la lucha hasta el final, libres, fuertes, como las mariposas.